Perú

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Presentación por la Dra. Hilda Molina de su libro “Mi Verdad” en Perú (25 de Marzo 2014)

La presencia de Hilda Molina en Lima tuvo una amplia cobertura de los principales medios de comunicación y la presentación de su libro convocó a centenares de personas. Destacados líderes y referentes académicos y políticos, jóvenes y personalidades de los más variados sectores, colmaron el auditorio de la conocida Librería Sur, donde se celebró el evento. 

La presentación del libro fue moderada por la Dra. Yesenia Álvarez, Presidenta del Instituto Político para la Libertad de Perú; y los comentarios estuvieron a cargo de  los prestigiosos escritores y periodistas latinoamericanos, Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Héctor Ñaupari.

La actividad se inició con los comentarios del multipremiado periodista, escritor y politólogo,  Carlos Alberto Montaner, quien colabora con diversos periódicos de renombre internacional, ha publicado más de veinticinco libro; y ha sido profesor en varias universidades de América Latina y Estados Unidos.

“La ruptura de Hilda con el régimen de Fidel Castro merece respeto y admiración porque ella renunció desde una posición muy destacada en Cuba; y  lo  hizo  aún sabiendo no sólo que lo perdería todo, sino además, los riesgos a que se exponía. Hilda ha sido una de las pocas personas admiradas por Fidel Castro, si es que Fidel Castro puede sentir admiración por alguien”. “La historia de Hilda  confirma y ejemplifica que el régimen de los Castro funciona en base a que un cubano bien instruido es totalmente improductivo dentro de Cuba, dado el caótico sistema económico de la Isla, pero es una fuente potencial de riqueza una vez colocado en el exterior. ¿Hasta cuándo podrá Raúl Castro sostener a una sociedad casi totalmente improductiva y basada en actividades que rondan o incurren directamente en el delito?”. Fueron éstas algunas de las opiniones categóricas del destacado intelectual cubano. 

A continuación expuso el también multipremiado escritor peruano Álvaro Vargas Llosa, Académico Titular del Centro para la Prosperidad Global del Independent Institute (Estados Unidos), columnista sindicado del Washington Post, autor de diez libros y de artículos que se publican en más de veinte países; y  conferencista en América Latina, Europa y los Estados Unidos. 

“Admiramos la valentía de Hilda, quien demostró un gran coraje y dignidad al renunciar desde la altura”. “¿Qué otra cosa puede decirse de un régimen que reserva sus instituciones médicas para los dólares capitalistas en nombre de la abolición del capitalismo; y que durante quince años, en nombre del anti-imperialismo, impide que una dama traspase las fronteras para reunirse con su hijo? Los regímenes totalitarios, de cualquier signo, tratan de destruir todo aquello que puede disputarle la lealtad al Estado. La historia de Hilda no revela la tragedia sino la perfecta farsa que es el comunismo de Cuba”. Estos fueron algunos de los criterios que el brillante y destacado liberal peruano emitió sobre Hilda y su obra. 

Los comentarios finales correspondieron al jurista, ensayista y poeta peruano, Héctor Ñaupari, Presidente del Instituto de Estudios de la Acción Humana de Perú. Alternando la prosa y el verso, el destacado escritor expreso, “Que la vida de Hilda es un admirable ejemplo de valentía, dignidad,  ética; y de lucha en defensa de la familia, el amor y la libertad”. Afirmó también, “Que el libro de esta brillante neurocirujana es la personificación de un inmenso coraje político y moral, en el que la autora, a través de treinta y cinco años de entrega abnegada a la revolución, va tropezando en su vida familiar y profesional con la naturaleza perversa del régimen”. 

Finalmente, la Dra. Hilda Molina cerró con broche de oro esta presentación. Visiblemente emocionada, habló de su temprana identificación con la que pensó era “la verdadera Revolución de los humildes y para los humildes”; y de sus miedos, dudas y decepciones cuando fue comprendiendo que realmente se trataba de una de las dictaduras más crueles de la historia contemporánea. Reflexionó sobre el desmembramiento sufrido por su familia y las agresiones y el acoso político a los que fue sometida sólo por defender los derechos de los discriminados enfermos cubanos.

Los testimonios de Hilda, reflejos fieles de una vida comprometida con la libertad, la familia, la dignidad y el amor, aún en condiciones muy adversas, fueron recibidos por el vibrante auditorio con respeto, admiración, aplausos prolongados, lágrimas y disímiles expresiones de cariño y gratitud.

La actividad concluyó tarde en la noche con la firma de ejemplares del libro y con emotivos diálogos entre Hilda y los asistentes a este inolvidable evento.

 
La Dra. Hilda Molina acompañada por el poeta Héctor Ñaupari; los destacados periodistas y escritores, Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa; y la Dra. Yesenia Alvarez

La Verdad de Hilda Molina

Reseña de Héctor Ñaupari, escritor, ensayista, poeta y abogado. Presidente del Instituto de Estudios de la Acción Humana, Perú

Publicado en Perú, el 28 de Marzo de 2014

Hace unos días presentamos en Lima el libro Mi verdad de la doctora Hilda Molina, ante una multitudinaria audiencia, junto a los librepensadores Álvaro Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner, dilectos amigos, en una magnífica cobertura organizada por la notable Yesenia Álvarez y su Instituto Político para la Libertad.

El devoto público de esa noche se dispuso atentamente a escuchar la muy conmovedora historia de esta neurocirujana nacida en Cuba, quien decidió, luego de un largo proceso de convencimiento, no exento de cuestionamientos y apelaciones, por voluntad propia y en el otoño de su vida, que en su país debía existir libertad, igualdad, oportunidades y bienestar. Con su renuncia al proyecto revolucionario -que como venganza la ha sometido a injustos e interminables castigos- buscaba que sus compatriotas -“aún un poco más fugitivos que nosotros”, como en la Quinta elegía de Rilke- puedan comer, tener un techo y medicinas, caminar por las calles y plazas de su
centro histórico, leer periódicos, ser atendidos por sus médicos, viajar y expresar una opinión propia.
La valiente renuncia de la doctora Molina, “hecha desde lo alto” como destacó Vargas Llosa, tuvo como propósito que en Cuba se recupere la confianza y el respeto por uno mismo y por el prójimo, lo que definimos: como la vida en libertad. Tal cual el profético poema “Para escribir en el álbum de un Tirano”, de Heberto Padilla, Hilda Molina descubrió “un día su voz fuerte”, que empezó a martillar en su interior como una pregunta constante hasta transformarse, años después, en un asordinado grito de espanto y de protesta, y lo hizo su ideal.
Ese ideal, descubierto tras décadas de dudas, vacilaciones y titubeos, en el que no se omiten sus propios errores y contradicciones, como sus preclaras convicciones, le ha costado a nuestra autora el asedio del gobierno cubano, su aislamiento, su silencio, así como un sinnúmero de insultos y calumnias. Por ese propósito, esta valerosa mujer lo ha arriesgado todo: en particular, la seguridad de su familia más cercana y de su propia persona, como relata,
aguijoneándonos el corazón, en Mi verdad. Su visión, no cabe duda, se convertirá en la realidad meridiana que arribará cuando cedan por fin las tinieblas de adrenalina y pesadilla de la dictadura cubana, pues como ella, citando el poema Discurso en verso de Vicente Valero, también “creo en la claridad de su caída”.
Mi verdad es un libro donde la devoción de Hilda Molina a Dios Padre, a su familia, a su madre, a su hijo, nos hace derramar más de una lágrima: tras su lectura queda patente el sueño de esta mujer porque Cuba sea una nación
donde padres, hijos y nietos puedan vivir, trabajar y prosperar sin angustia ni opresión. En esta obra se une la vivencia personal de esta doctora en medicina, científica e investigadora, con la historia de Cuba; se descubre la luz de su mensaje, que denuncia, página a página, el camino de servidumbre que este decadente régimen le hace padecer durante más de quince años, que se ensaña con ella -sometiéndola a un trabajo esclavo y dejando sin camas a los
enfermos que atendía- como contra sus seres queridos, subrayando de este modo las miopías del autoritarismo, su brutalidad y su sádica intimidación.
Todo ello se confronta con la esperanza del cambio en el que Hilda cree y que nos transmite en sus reflexiones y vivencias junto a su familia: por su intermedio aprendemos que, cuando los tiempos se ponen difíciles, muy pronto
vendrán las soluciones. Por todas estas razones, recomiendo fervorosamente la lectura de Mi verdad de Hilda Molina, testimonio de su voluntad, sus valiosos méritos y se fe inconmovible, y que la senda abierta el día de hoy,
con su iluminada y, por muchos momentos, dolorosa certeza, que tanto emociona como denuncia, invite a las nuevas generaciones de latinoamericanos a una concienzuda, seria y solvente reflexión sobre el calvario cubano, y las infinitas posibilidades que se lograrán cuando la libertad se extienda por la isla, según reza el poema, “como el cielo en la línea febril del horizonte”.